No es poca la tecnología que pretende ayudar a aumentar la productividad. Cada mes, examino las novedades del hoy: un poco de nuestro futuro.

Esta artículo a prueba del futuro nada tiene que ver con la tecnología, así que desconectemos un rato de Internet.

Antes que nada, he de confesar que me encantó el artículo que Ramon Ray publicó en agosto, Connecting Apps (Conectamos aplicaciones), en el que destacó uno de mis servicios favoritos: If This, Then That (IFTTT). La idea principal es que, al interconectar varias aplicaciones y herramientas, es posible ahorrar tiempo y esfuerzo. En el artículo Ray menciona, por ejemplo, cómo configurar Gmail para que reenvíe de manera automática mensajes importantes a Dropbox como copia de seguridad. Por su parte, Eric Knopf confirma también la necesidad de automatizar la genialidad.

La capacidad de conectar servicios tecnológicos para lograr hacer más cosas es, hoy, inaudita, necesaria y popular. Deberías leer estos dos artículos para, como propietario de una pequeña o mediana empresa, hacerte una idea de las posibilidades a tu alcance y encontrar tareas o datos útiles que te permitan ahorrar tiempo y dinero.

En busca de la productividad con una finalidad

  • Olvídate de las listas de tareas y utiliza tu calendario. A principios de cada semana, define cómo te gustaría que se desarrollara. Es decir, establece tus metas u objetivos importantes con el fin de no perder de vista lo que quieres conseguir. Además, en lugar de una simple lista de tareas, planifica cada trabajo y reserva el tiempo necesario para llevarlo a cabo. El gurú de la productividad, Tony Robbins, realiza la siguiente afirmación: “Si hablas sobre algo, es un sueño; si lo visualizas, es posible; pero si lo planificas, es real”.
  • No realices muchas tareas simultáneamente. Encárgate solo de una. Hay muchos estudios de investigación recientes que demuestran que la multitarea es un mito. Sencillamente, hemos aprendido a hacer una única tarea con rapidez. La investigación señala que es preciso dejar de intentar hacer dos cosas bien y centrarse en hacer una solo, pero con mejores resultados. Desactiva todas las notificaciones del teléfono y de Internet. Si lo que quieres es escribir una presentación o realizar un intenso análisis cuantitativo, no necesitas saber que has recibido un correo electrónico.

Si esto no funciona y no sabes cómo estás empleando tu tiempo, por supuesto, tienes a tu disposición aplicaciones como Toggl o RescueTime que te ayudarán a hacer un seguimiento de tu tiempo. Te indican cuándo y durante cuánto tiempo has utilizado los diferentes programas y aplicaciones (o has merodeado por Facebook) y te proporcionan un gráfico circular que muestra cómo has empleado tu día. Esto puede motivarte —o deprimirte— en función de cuánto te haya ayudado a sacar tu máximo rendimiento.

Sobrevivir en un mundo siempre activo y siempre conectado requiere esfuerzo y energía; y parte de ello implica aspectos de la vida no tecnológicos. Dedica tiempo cada día y semana a determinar tus prioridades y, en muchos casos, a dejar que la tecnología haga su trabajo sin distraerte con ella. ¡Estas son las claves para mejorar tu productividad!