Uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta un líder empresarial es saber cómo obtener un apoyo incondicional para la misión y los objetivos de la empresa.

En otras palabras, cómo puede un líder sacar de sus trabajadores la capacidad de liderazgo que llevan dentro.

¿Crees que tu empresa es demasiado aburrida como para desarrollar una disciplina de culto? Piénsatelo de nuevo. A continuación, indicamos cinco pasos que te ayudarán a compartir y vender grandes ideas a tu equipo.

1. DEJA DE COMUNICAR IDEAS Y EMPIEZA A FOMENTAR UNA VISIÓN

A veces, una visión puede entenderse erróneamente como compartir una idea. Las ideas son las que le vienen a alguien a la cabeza cuando quiere organizar una fiesta. La visión es el ingrediente fundamental de un movimiento. Andy Stanley lo describe de la siguiente manera: “La visión es lo que podría ser y lo que debería ser”.

Las visiones y las ideas no son lo mismo. Las ideas generan plazos de entrega y listas de tareas. La visión genera pasión, compromiso y una creencia sobre cómo deberían ser las cosas. Como experto en liderazgo Simon Sinek expresó que las acciones inspiradoras llegan cuando la gente cree en lo que tú crees.

¿Cómo te aseguras de que estás compartiendo una visión y no solo una idea?

2. CREA UN VILLANO

Una idea tan solo existe de manera aislada, pero una visión se enfrenta a un villano. Si tu equipo no demuestra pasión por la misión de la empresa, es porque no siente que hay una batalla importante por la que combatir. Crea un villano contra el que combatir. O, mejor aún, crea a varios.

Uno de los muchos villanos —que desarrolla software para eventos y la recaudación de fondos— contra los que nuestra empresa combate es la necesidad de requerir una contraseña antes de registrarse o donar. Básicamente, creemos que nadie quiere otra contraseña más en su vida. Otros villanos pueden ser las plantillas genéricas, las cuotas de instalación, los contratos y un terrible servicio de atención al cliente. Nuestro equipo al completo lucha apasionadamente para derrotar a estos villanos dondequiera que se presenten.
Un villano explica por qué un producto o servicio es de una determinada forma. El villano de tu empresa podría ser una tendencia en el sector, un conjunto de funciones, un competidor o, simplemente, el “statu quo”. Exponlos y declárales la guerra.

3. PERSONALIZA EL COMBATE DENTRO DEL EQUIPO

Cuando hayas identificado a tus villanos, deja claro cómo va a contribuir en la batalla cada cargo de cada departamento. Un miembro del servicio de atención al cliente no solo responde a los correos electrónicos, sino que también lucha por acabar con el paradigma de un nefasto soporte técnico. Un desarrollador no solo escribe líneas de código, sino que también ayuda a los clientes anclados a los procesos manuales a aprovechar nuevas posibilidades. Cuando parafraseas la función de tu equipo en un contexto de lucha contra villanos, das un propósito a su trabajo.

4. ACTÚA Y CREA UNA DINÁMICA

La inacción es la principal responsable del fracaso de una visión. Cuando tienes una visión compartida, esta siempre debe contar con una clara progresión. La visión es infecciosa cuando existe acción y dinámica. Haz algo. Cambia la copia de tu sitio web, añade nuevas funciones, elimina otras o moderniza tu lenguaje de marketing. Adoptar medidas impulsa tu visión y la convierte en parte fundamental del ADN cultural de tu equipo. Sé decidido y valiente frente a las consecuencias de tu nueva batalla.

5. REPITE EL PROCESO CON REGULARIDAD

No puedes esperar que las visiones calen hondo si solo las anuncias una vez. Adóptala e intégrala en la cultura de tu empresa. Despliégala por las paredes, lúcela en camisetas y menciónala cada vez que tu empresa tenga que tomar decisiones. Si comunicas tu visión con frecuencia, tu equipo la integrará de forma natural en su lenguaje habitual. Cuando tu equipo comience a repetir la visión por sí mismo, dispondrás de la base para el resurgir de la empresa.

El resultado final de esta visión es un equipo que se preocupa personalmente por el desarrollo de tu producto o servicio. A menudo, contamos con miembros del equipo que superan nuestras expectativas porque se suman a combatir en todos los frentes abiertos. Con cada victoria, aumentan su satisfacción personal, pero cada tropiezo se lo toman como un ataque personal. Este tipo de lealtad apasionada solo se logra con una visión que arraigue.