Algunas de las mayores empresas del mundo han descubierto que conservar y aumentar la confianza de los clientes es una tarea cada vez más compleja, especialmente, cuando se actúa como guardianes de sus datos personales.

Mira lo que ocurrió con Spotify el pasado agosto cuando el servicio de música modificó su política de privacidad: los usuarios se lanzaron a las redes sociales a compartir sus sospechas e incluso amenazaron con cambiarse a otros servicios. Si diriges una pequeña empresa, el margen de error del que dispones es menor. En esta economía digital, una de las formas más desaprovechadas de ganarse la confianza de los clientes es el empeño que pones en proteger su información.

Dada la gran cantidad de titulares de noticias que hoy hablan sobre importantes filtraciones de datos, brechas de seguridad, vigilancia gubernamental y piratería, los consumidores son cada vez más reacios a compartir su información personal. Si tu empresa no puede garantizarles cómo van a protegerse sus datos y qué usos van a darse a los datos compartidos, ¿por qué deberían darte una oportunidad?

La mayoría de las empresas tienden a centrarse únicamente en la protección de datos para asegurar el cumplimiento de las normativas de privacidad y se pierden una oportunidad estratégica. La implementación de una “tecnología de consentimiento”, que permita a los consumidores controlar ellos mismos el uso compartido de datos, es clave para establecer una relación de confianza. Según la naturaleza de los servicios online que presente tu empresa y los socios con los que trabajes, el intercambio de propuestas puede abarcar datos simples del perfil de usuario, listas de deseos de compras, tallas de ropa, preferencias de viaje y otros datos. Dejar que sean los consumidores los que controlen el uso compartido de estos datos con otras personas o empresas no solo puede abrirte nuevas oportunidades de mercado y aumentar la confianza de tus clientes, sino también permitirte seguir un estricto régimen de cumplimiento, dado el mayor papel que cumple el consentimiento en las nuevas normas europeas sobre la protección de datos.

UMA: un estándar de nueva generación

La próxima generación de estándares de privacidad y seguridad está empezando a surgir y se está implementando en sectores como el de la IT sanitaria centrada en pacientes para ayudar a resolver este problema. Un estándar clave emergente es el User-Managed Access (UMA), un protocolo web creado por la organización Kantara Initiative. El protocolo UMA funciona como un guardián digital que permite a un consumidor administrar, definir y supervisar las preferencias específicas de uso compartido de datos desde varias fuentes. Los consumidores pueden elegir quién tiene acceso a los datos, qué tipo de datos se envían y durante cuánto tiempo son accesibles.

 

 

Una de las firmas que respalda el protocolo UMA es la empresa de código abierto con sede en San Francisco, ForgeRock. Eve Maler, vicepresidenta de innovación y nuevas tecnologías en ForgeRock y fundadora y presidenta del grupo de trabajo UMA de Kantara Initiative, comenta: “La formación de relaciones digitales de confianza con los clientes ya no es opcional y es importante facilitar lo máximo posible la introducción de la 'tecnología del consentimiento' en las API y los ecosistemas de aplicaciones a través de estándares. Nos sentimos muy orgullosos de haber ofrecido la primera plataforma de identidad integral que admite el estándar UMA”.

Ahí lo tienes: ganarse la confianza de los clientes requiere que las empresas actúen de un modo fiable. La ecuación parece simple.