El transporte no ha cambiado mucho desde que FedEx irrumpiera en el sector logístico con las entregas en un día, en el año 1973.

 Shyp, una ambiciosa empresa emergente con sede en San Francisco (EE. UU.), está cambiando el modelo de transporte existente, transformándolo de un proceso laborioso a uno que solo requiere unos pocos clics en un smartphone.

Entonces, ¿cuál es el factor de diferenciación clave de Shyp? Vivimos en un mundo instantáneo en el que gran cantidad de aplicaciones nuevas, por ejemplo, Postmates, se desarrollan a diario con el fin de ofrecer al usuario cualquier cosa que necesite con solo unos clics. Y ¿qué sucede con el lado opuesto? En lugar de solo entregarte paquetes, ¿por qué no existe un servicio que pueda hacer lo contrario, es decir, recoger tus envíos con solo pulsar un botón? Parece un concepto muy sencillo, pero la mayoría de las empresas logísticas y de transporte actuales solo están disponibles para empresas que pueden asumir unos servicios, en ocasiones, tan costosos. Así es como Shyp ha levantado polémica.

Los orígenes de Shyp

Al igual que ocurre con otras muchas pequeñas empresas, los orígenes de Shyp se basan en una combinación de necesidad y de algunos flecos de otros proyectos. Kevin Gibbon, fundador de Shyp, dirigía un exitoso negocio de eBay, pero el costo del envío y el inconveniente que suponía tener que viajar para enviar varios paquetes cada día consumía todo su tiempo y acababa con su saldo final.

Estos problemas le llevaron, en 2013, a lanzar Shyp, una aplicación que permite a los usuarios sacar una foto de un paquete, solicitar la recogida de uno o varios paquetes en cualquier ubicación de los Estados Unidos y entregarlos en cualquier parte del mundo con solo unos clics en un smartphone. La automatización en el transporte no es algo nuevo, pero es ahí donde Shyp rompe con las pautas marcadas hasta entonces en el sector logístico: idea un nuevo proceso que garantiza el anonimato. En lugar de mostrar las direcciones, los remitentes y los destinatarios, utiliza nombres de usuario. El objetivo no es otro que garantizar que cualquier entrega mantenga la privacidad de los datos.

Desarrollo de un modelo desestabilizador

Con la aparición de la aplicación Shyp, la innovación y la desestabilización no tienen por qué ser cuestiones complejas; solo tienen que venir impulsados por un problema común con una solución sencilla. Ahora bien, tanto a pequeña como a gran escala, Gibbon tenía que desarrollar un modelo empresarial que se diferenciase del de los proveedores logísticos y de transporte existentes en lo que respecta al respaldo del único compromiso de marca de Shyp. Algunas de las bases del modelo eran intuitivas y, sencillamente, tenían sentido comercial (por ejemplo, negociar envíos al por mayor con el fin de reducir los costos generales); otras fueron impulsadas por el mercado y la necesidad de cambiar sobre la marcha. Algunos de estos aspectos incluyen:

  • Cuestiones fundamentales de la promesa de marca. La base del trabajo que Shyp desempeña radica en mantener un planteamiento sencillo del servicio que ofrece, con una descripción clara de un proceso de tres pasos (recogida, empaquetado y entrega), y conservar un nivel mínimo de opciones de servicio. Además de un proceso sencillo, la mejora constante (por ejemplo, con la creación de una aplicación móvil) hace que su uso sea cómodo para el cliente. Si la promesa de marca global se centra en acabar con la complejidad en el transporte, el objetivo de Shyp de recoger los envíos en un plazo de 20 minutos desde que se transmita una solicitud, junto con una tarifa fija de recogida de 5 USD, es un ejemplo de cómo se respalda dicha promesa.
  • Capacidad de cambiar con el mercado. Modificar el servicio y tratar, siempre que sea posible, de adaptarlo a las preferencias del mercado han sido cuestiones clave para el desarrollo. A continuación, incluimos un ejemplo: Al principio, los clientes empresariales solo podían enviar 20 paquetes a la vez. El incremento de ese número hasta pasados los 1000 paquetes ha dado a Shyp la oportunidad de mejorar la relación con sus clientes, lo que se traduce en que estos ya no tienen que utilizar a varios transportistas.
  • No siempre se dirige de forma clara y honesta. Puede parecer extraño, pero la desestabilización, a veces, implica volver a plantearse cómo suelen hacerse las cosas. Con ese fin, Shyp pasó de un modelo de conductores-contratistas a contratar a empleados a tiempo completo, lo que le permitió sortear algunos problemas que habían planteado dificultades a empresas de servicio como Uber o Lyft, entre otras. Por otro lado, Gibbon adoptó medidas para contener los costos al tiempo que ofrecía respaldo a la infraestructura (por ejemplo, ampliando servicios a través de aplicaciones de terceros en las que desarrollar y extender los ya ofrecidos sin los costos de desarrollo); un enfoque que también ofrece recursos de comercialización conjunta de bajo costo.
  • El control en mano de tus clientes. Para los clientes empresariales, Shyp ofrece un panel sencillo que permite a los usuarios administrar fácilmente pedidos, hacer un seguimiento de los envíos en tiempo real e informar a los destinatarios cuando se haya enviado su paquete. Asimismo, la empresa ofrece integración de comercio electrónico, comparaciones de precios de transportistas, servicio de transporte de pago por uso y devoluciones con prepago, entre otras funciones.

Dicha combinación de modelo empresarial y aproximación a las necesidades del mercado ha contribuido a que Shyp crezca un 20 % al mes desde 2015 y a que envíe un 600 % de paquetes más en 2016 de lo que lo hacía el año anterior. Esta compañía de logística de nueva generación demuestra que hallar una forma desestabilizadora de ayudar a otras empresas a ahorrar tiempo y dinero con tu servicio o producto —con la ayuda de un modelo empresarial flexible— no tiene por qué resultar una propuesta compleja.